dilluns, 19 de desembre del 2011

La princesa, la sirena y el marino



Al llegar las doce en punto
las noches de luna llena
sobre una roca en el mar
aparece una sirena.
De grandes ojos azules
y de larga cabellera,
su cola llena de escamas
y cuerpo y brazos de cera.
Vive en el fondo del mar,
entre corales y perlas
y en una gran caracola
tiene una hermosa vivienda.
Los caballitos de mar
de un mar a otro la llevan
sobre una concha de nácar,
como un coche de princesa.
Su escolta son pececillos,
de colores y de estrellas
y sombre alfombras de algas
pasean a la sirena.
Toda la gente de mar
tiene deseos de verla
porque cuentan de una joven
que se transformó en sirena.
Los que saben la leyenda
dicen que todo es verdad
y que todo lo que cuentan
pasó en la vida real.
Ocurrió que una princesa
se enamoró de un marino
y la oposición de los padres
cambió todo su destino.
Ante tal oposición
el marino muy dolido
se decide a secuestrarla
y en su barco la ha metido.
Al llegar a la bocana
tal tormenta se origina,
de agua, rayos y truenos
que todo el barco fulminan.
Al terminar la tormenta
la calma retorna al puerto,
pero en el fondo del mar
sólo está el marino muerto.
Porque el rey del mar Neptuno
al verla tan bella y buena
la quiso perpetuar
y la transformó en sirena.
La sirena no recuerda
nada de lo sucedido,
todo le parece un cuento
entre sirena y marino.
Desde que sale la luna
hasta que llega el lucero
la sirena entra en la roca
por si vuelve el marinero.

Julián Navarro Vera
Barcelona, 16 de gener de 1.992

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