Con el cielo despejado
y bajo un ardiente sol
nos besamos tiernamente
y nos juramos amor.
Mi corazón se resiste
a ver tal felicidad,
todo me parece un sueño,
pero es una realidad.
Nos conocimos de niños,
somos de la misma edad,
nunca en los juegos pusimos
ni una pizca de maldad.
Dos niños cuando se besan
lo hacen inocentemente,
en cambio ya de mayores
se besan ardientemente.
De los trece a quince años
la amistad se fue perdiendo,
ella era una señorita
yo un niño seguía siendo.
A los quince ella salía
con amigos ya mayores,
en cambio yo aún jugaba
a policías y ladrones.
Pero el paso de los años
es para todos igual
y al cumplir los dieciocho
nos volvimos a encontrar.
Nunca pasó por mi mente
que nuestra amistad de niños,
con el correr de los años,
se transformara en cariño.
Porque no hay amor más puro,
más noble y más duradero
que es el que el corazón guarda
por ser el amor primero.
No hay otra cosa en el mundo
que sea más realidad
que es la forma de querer
que cambia según la edad.
Julián Navarro Vera
Barcelona, 22 de maig de 1.991

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada