Se sabe que desde Roma
el Papa es quien ordena
y al que no cumple su ley
se le impone una condena.
Condena que, bien mirado,
no tiene razón de ser
pues todo se supedita
a lo escrito en un papel.
El Papa, a pesar de todo,
es como un hombre cualquiera,
es el clero quien lo encumbra
y por eso lo veneran.
Dicen que sí existe Dios
en verdad nadie lo ha visto,
lo que todo el mundo sabe
que sí existió Jesucristo.
Fue el primer hombre en la Tierra
que contra el mal se reveló
y hoy es la Iglesia quien lo adora
y ella es quien lo mató.
Si ese Dios que tanto alaban
en realidad existiera
seguro que evitaría
que el pobre tanto sufriera.
Los rezos no arreglan nada,
ni misas, ni procesiones,
al pobre lo reconfortan
sólo las buenas acciones.
Y mientras no sea así
y apoyen tanto la guerra
existirá un tercer mundo
donde sólo hay miseria.
Julián Navarro Vera
Barcelona, 1.993

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