Quien escribe una poesía
siente una gran emoción,
trate del tema que trate
pone todo el corazón.
La inspiración del poeta
surge por casualidad
y en los casos que se inspira
nacen de la realidad.
Son tantos y tantos temas,
temas que dan que pensar
y la mente del poeta
procura hacerlos rimar.
En el mayor de los casos
resurge la inspiración
y la pluma sigue al dictado
lo que manda el corazón.
Los amores, las estrellas,
la luna y el cielo son
la musa que a los poetas
le sirve de inspiración.
La suerte de los poetas
depende de que en la vida
los que tanto le alaban
reconozcan su valía.
No hay que vivir de ilusiones
y procurar estar al día
para que todas sus obras
no sean causa perdida.
Todo esto viene a cuento
por casos que han sucedido,
de hombres que fueron famosos
después de haber fallecido.
De él nadie se acordó
ni tuvo nadie clemencia,
tantas obras que escribió
y hoy ha muerto en la indigencia.
En vida fue un personaje,
poeta donde los haya,
no quería llegar a viejo,
ha muerto Gabriel Celaya.
Julián Navarro Vera
Barcelona, 19 d'abril de 1.991
Foto: autor desconocido

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